miércoles, 13 de octubre de 2010

Un viaje surrealista... (Primera parte)

Viernes 8 de octubre.

16:30. Nuestro eterno guía espiritual y turístico chileno, Roro, llegó a buscarnos para emprender nuestra nueva aventura. Las mexicanas ya nos estaban esperando... Destino: Mendoza, Argentina (a 380km aprox. cruzando los Andes).

18:00. Salimos de Santiago tras el NOTABLE RETRASO ocasionado por una parada para comer un cuarto de libra con queso del McDonald's porque el susodicho guía espiritual también tiene que alimentarse ¬¬ . Por eso, y porque nadie nos alquilaba cadenas (menos mal, porque serían totalmente innecesarias).

19:30. Tras un tranquilo viaje por carretera, viendo cómo se hacía de noche cruzando los Andes, y sin jugar (sorprendentemente) a ningún juego de coche, empezamos a subir por una de las carreteras más surrealistas en las que he estado (ver foto posterior robada de Wikipedia). Eso sí, sacando la cabeza por la ventanilla para ver las estrellas. Acto seguido, llegamos a la zona de aduanas.



20:00. Tras rellenar algunos papeles, nos pusimos en una "fila" de coches que esperaban para pasar la aduana argentina. Yo, totalmente emocionada por volver a Argentina. Todos, comiendo Lays para amenizar la espera.

20:30. Empezamos a darnos cuenta de que nos encontramos en un acúmulo de coches sin sentido. Seguimos comiendo Lays. Los acúmulos de coches sin sentido no avanzan como las filas...

22:00. Interminable "arranca-avanza un metro-frena". Las Lays empiezan a generarnos repulsión. Dicha repulsión se remontará hasta el día de hoy, y no parece acabar.


Sábado 9 de octubre.

00:00. El acúmulo de coches sin sentido empieza a revolucionarse. Siguiendo a la masa, avanzamos... Hasta que un guardia argentino llega gritando y dice que nos va a "poner un parte"... ???... Empieza a montarse un follón de gente loca que se queja de otros que se cuelan. Rapunchy empieza a odiar a los revolucionarios conductores, y casi se baja para matar a varios de ellos (os lo juro por Condorito).

01:00. Finalmente parece que estamos en una auténtica fila. Sin embargo, la espera hace estragos en nuestra estabilidad psicológica: hacemos del coche una discoteca encendiendo y apagando repetidamente las lucecitas interiores, e incorporamos la linterna de nuestro cutre-móvil como foco principal. Triste, triste...

02:00. Llegamos a la aduana. El estricto control consitió en entregar unos cuántos papeles y contestar "sí" a la pregunta del aduanero argentino de "¿En las maletas llevan sólo ropa?". Podríamos haber llevado el maletero lleno de... fruta.
(en Argentina había una hora más, por lo que ya eran las 03:00).

05:00. Continuamos nuestro viaje. El objetivo principal: tener conversaciones interesantes para no dormirnos. Lo mejor: interrogatorios íntimos (Rapunchy se durmió, como acto de protesta ante tal solución).

06:00. Llegamos al hostal de Mendoza. El recepcionista se parece a Spok de joven. Llegamos a la habitación, donde ya estaban las mexicanas, que pretendían "esperarnos para cenar"... pobretas...

12:00. Nos levantamos para descubrir que las mexicanas ya se habían ido a hacer turismo. Intentamos llamarlas pero los móviles no funcionaban. Les mandamos sms pero no los recibían... Nos fuimos a comer, por eso de incluír en nuestra dieta algo más que las Lays de las últimas 13h...

14:00. Comimos exquisita pasta argentina. Seguíamos sin poder contactar con las mexicanas. Volvimos al hostal y ni rastro. Decidimos ir a tirarnos al enorme parque de la ciudad, el parque General San Martín.




18:00. Volvimos al hostal y, de nuevo, ni rastro de las mexicanas. El ser humano ya no es capa de vivir sin móvil, creedme. Les dejamos una nota guarra en la habitación y nos fuimos a dar una vuelta por el centro y merendar.




20:00. Las mexicanas no habían vuelto y habíamos puesto en la nota que nos encontráramos a las 20:00. Cambiamos la hora haciendo un borrón en la nota y nos fuimos al centro comercial de Mendoza, a ver lo bonitas que son las tiendas argentinas, realmente.



21:30. Volvimos al hostal. Las mexicanas SÍ ESTABAN. Nos habían dejado una nota en recepción que nadie nos dio. Maldito Spok.

22:30. Como los argentinos son muy majos, no guardan rencores históricos a los españoles... o al menos no lo parece, porque en Mendoza había una feria para celebrar la hispanidad! Había puestos de comida y actuaciones de baile. Paella, jamón y tortilla por doquier. Y allí, en Argentina, tres españoles, dos mexicanas y un chileno celebraron la hispanidad comiendo chorizos al jerez (que nunca habían probado antes, ninguno de ellos) y bebiendo sangría 2x1, por cortesía del stand de Murcia, que no se aclaraba bien con las cuentas... Rapunchy estaba contento porque había tres stands de Valencia, y un viejo hijo de valencianos habló con él en valenciano, flipando por conocer a un valenciano auténtico (nótese la repetición del término "valenciano", para que Rapunchy vea q no somos celosas... porque NO HABÍA STAND DE GALICIA).




23:30. Nos disponemos a ir a Chacras de Coria, un pueblecito cercano donde estaban todas las discotecas. Conducía Rapunchy, mientras a veces nos agachábamos para que los gendarmes no vieran que había uno más en el coche. Nos libramos por los pelos: pararon a los de delante y los de atrás :S.

(nótese que esto ya pertenece al domingo...)

00:00. Fuimos a la discoteca Alquimia, totalmente llena de adolescentes en celo. Bailamos y bailamos, hasta pudimos degustar una especie de "vino ehpumante con gah" llamado Frizzé. Incluso una de las mexicanas pudo "degustar auténtica carne argentina"... y sin reparos, el tío le dijo "yo duermo con vos". Sí, claro, con ella y los otros cinco que estábamos en la habitación... de eso ná.



05:00. Volvimos a casa, de nuevo librándonos por los pelos de los gendarmes (una suerte increíble, parece mentira), pero con una parada obligada en el McDonald's, cómo no. Esta vez no fue un cuarto de libra con queso, sino una Angus, hamburguesa que sólo hay en Argentina, y que como siempre, parece mucho más premium en las fotos que en la realidad. Roro fue el único que comió esta vez, bueno, cuando no tiraba todo por el coche cuando lo interrogábamos sobre sus técnicas de ligue: "obvio que hay que curarla (emborracharla)". Roro no era tan inocente como parecía...


Así transcurrieron los primeros días de un viaje, cuanto menos, extraño... Mañana, más.

martes, 12 de octubre de 2010

Alcohol, alcohol hemos venido... a hablar de "carretes"

Hi pipol!

Después de tanto turismo y excursiones varias, volvemos a hablar de nuestra rutinaria vida en Santiago, donde sólo vamos a clase, comemos y salimos de fiesta... qué cansado! ...

Os cuento brevemente las dos últimas fiestas a las que fuimos el miércoles y el jueves pasados.

El miércoles... sí, Miércoles Po. A que somos muy innovadores? Esta vez tocó "precopeo" en la ratonera de las mexicanas (con ellas, las brasileñas, Roro y otro amigo de él) y allí aprendimos a hacer "la reversa", que es una cosa poco complicada en el que le tienes que dar la vuelta al vaso (de ahí su nombre) y beber como una auténtica camionera. Es un buen método si quieres beber rápido y acabar tirada en una esquina (cosa que a mí no me pasó eh! por si pensábais...). Después de beber, no demasiado, fuimos al Miércoles Po que increíblemente era en un lugar diferente al que habíamos ido las otras veces. El lugar era aceptable pero, para variar, estaba lleno de guiris calentorros y calentorras por todas partes y aquello era el reino del arrimamiento de cebolleta. 

Esa noche, conocimos además al amigo francés de Constant (el pelirrojo de clase de Rapunch) que se llamaba Florian (y que tb va en clase de Rap). El chico muy majete intentaba hablarnos pero no entendíamos una wea... porque no domina demasiado el español y el alcohol tb hacía estragos. La noche transcurrió muy entretenida observando a los guiris (yo, no sé...)  borrachísimos hacer todo tipo de bailes extraños. 

El jueves Roro nos invitó a beber en su casa antes de irnos de fiesta. A destacar: intentó hacer salsa de queso para unos nachos y le quedó rustisá (sabía como lamer una olla quemada...). Lo importante fue la intención. Después de beber una nueva bebida bautizada por moi: goldfish (pisco+canada dry); sabe genial, pena que ahí no haya pisco y ni siquiera sé si Canada Dry... :(; nos dirigimos a Eve, una discoteca un tanto cuica (pijilla) en la que sufrimos una gran odisea antes de entrar.

Para empezar, casi ni conseguimos las entradas porque cuando Roro iba a comprar la de los chicos le cerraron la ventanilla en la cara. Pobrete... tuvo que estar insistiendo aplastado por la muchedumbre hasta que se apiadaron de él y le pasaron unas entradas medio de contrabando. Pero cuando creíamos que con eso todo estaba solucionado nos encontramos en la puerta de la discoteca, aplastados todos nuevamente por un montón de gente loca, borracha o simplemente retarded que no paraba de empujar (entonces yo pude entender lo que fue el Loveparade...). Era todo un caos, la gente se caía, otros se pegaban y nosotros aplastados y escuchirrizaos entre toda esa gente... yo pensé morir. Después y casi ni sabemos cómo, pudimos entrar yendo por otro lado y enseñando unos tickets del suelo... 



Conste que Noa llevaba tacones... no es que yo sea una champi (que lo soy, pero no tanto).



Cabe decir que el sitio era genial y que mereció la pena entrar (creo...). Ah! por cierto. allí dentro estaba Madrill, el James Bond chileno. Ñam, ñam... grrrrrr 


un besin ;)

martes, 5 de octubre de 2010

Finde en Viña


Holaaaaa

Las gallegas han puesto el turbo con el viaje al norte, ya era hora. Ahora toca hablar de este último fin de semana. Pues este finde también ha habido un pequeño viaje, pero esta vez hacia el oeste. Hacia la costa oceánica de frías aguas (sé exactamente lo que digo…). Todo empezó el viernes. Las gallegas, para variar, no tenían clase y les habían organizado desde la uni una excursión a Viña del Mar, la ciudad que está al lado de Valparaíso. Yo por mi parte tengo clase los viernes pero justo la semana pasada no tuve porque era el aniversario de mi facultad, y en vez de quedarme y celebrarlo con la gente de Erasmus de la uni pasé de ellos, también para variar, y me fui a Viña con Rorins. Que por cierto me dejó conducir desde Santiago hasta Viña y fue muy guay!!!

Una vez en Viña nos reunimos con las gallegas, que llevaban ya un par de horas dando vueltas por el paseo marítimo porque el tour de su universidad hacía rato que ya había acabado… Bueno lo importante es que llegamos y las rescatamos de la soledad nocturna de la ciudad. Todos juntos ya nos fuimos a dejar las cosas al hostal, un lugar… un lugar increíble como museo histórico, pero nada recomendable si lo que quieres es pasar la noche. El edificio era de 1900 y pudimos comprobar cómo los muebles, las camas, las SÁBANAS… todo pertenecía a esa misma época. Después de encontrar varios pelitos negros rizados por el baño y uno blanco en la cama de Roro, decidimos salir de ahí escopetaos para ir a cenar y no volver hasta que estuviéramos lo suficientemente borrachos para que no nos diera asquito el lugar, o sea que teníamos que beber mucho. (Vale, yo no bebí, pero es que como soy tan cerdo no me daba tanto asco…)

Íbamos por la calle, buscando un sitio para cenar, cuando un random de la vida empezó a decir: “¿Xiana? ¿Noa?”. Sí!! Era Lluís de Ses Illes!!! (amigo de Leo que conocía a las gallegas exclusively vía facebook porque él también está de Erasmus en Chile, en Viña). Después de la sorpresa quedamos en vernos en la discoteca que él mismo nos recomendó, mu majo oye.
Así que fuimos a cenar, luego a tomar algo al Café Journal y después pa la disco. El susodicho lugar era un antrillo, no antro guay, sólo antrillo subterráneo, donde pusieron el más variado reggaetón y alguna escasa canción potable. Ahí pasamos la noche, perreando entre nosotros y con/a Lluís, que de vez en cuando venía y nos hablaba. A mí por ejemplo se me acercó y me dijo: “Senyor pirotècnic, pot començar la mascletà!!”.

Pero antes de dirigirnos al hostal paramos en McDonald’s, por no romper la tradición. Noa y Roro se pidieron su Cuarto de mierda con queso y ahí ya sí, no quedaba más remedio que ir a dormir…

Medidas para dormir en un hostal ambientado en inicios del siglo XX (de ambientado nada, yo creo que el lugar era más antiguo aún):

-          Usar una camiseta interior como funda de almohada (Noa)
-          Dormir sobre tu propia chaqueta estirada en la cama (Roro)
-          Dormir con la ropa puesta, chaqueta incluida (Rafa)
-          Dormir con tu pijama y querer ducharte en la ducha infernal de pelitos rizados negros porque “joder es que vosotros sois muy tiquismiquis…” (Xiana)

Cabe decir que al final no se duchó…

A la mañana siguiente seguíamos vivos!! Y para celebrarlo nos fuimos a comer unas empanadas y a dar una vuelta con el coche por el paseo marítimo. Qué paisajes más geniales, coño. Entre unas fotos aquí y allí, un pequeño paseo por la arena, unas vistas de la ciudad desde lo alto de un cerro de Valparaíso… se nos fue pasando la tarde. Pero aún tuvimos tiempo de acudir a una convención de testigos de Jehová. Sí sí. Es que pasamos por allí y como queríamos ver el anfiteatro donde se estaba celebrando… pues entramos. Pero ya había acabado eh! Sólo pudimos ver a un montón de familias muy bien vestidas y TODAS las mujeres con falda.

Después fuimos a tomar un helado/tarta a un bar que está justo en el paseo marítimo, con vistas hacia el mar tope de guays, y allí nos reunimos con las mexicanas, que también fueron a pasar el fin de semana por allí. Después del helado nos acercamos a la orilla y una cosa llevó a la otra y… Xiana y yo nos metimos al agua. Estaba muuuuuu fría y duramos muy poco dentro. Pero estuvo bien la experiencia.
Después de eso poco más. Todos al coche y rumbo a Santiago. Las gallegas obligaron a Roro a jugar a juegos de coche, como siempre. Yo me dormí, como siempre.



domingo, 3 de octubre de 2010

Post-resumen de nuestras últimas andanzas.

Como veréis, este es el segundo post de hoy... Todo tiene una explicación: estos días, al estar explicando el viaje, hemos dejado de lado toooodas las otras cosas que hicimos últimamente. Por eso, me he propuesto resumirlas para que podamos ponernos al día de una vez! Intentaré que sea temático, para acabar antes.


*Salidas nocturnas*

Fueron varias... y bastante especiales. Uno de los días invitamos a las mexicanas y Roro a pre-copear en nuestra casa y jugar a Tomanji ("tomar"=beber + "jumanji"). Es un juego que tenemos que implantar sin duda, porque tiene un tablero con casillas que reúnen todas las pruebas de beber que podáis imaginar! Los resultados fueron desastrosos para nuestro departamento: alcohol derramado sobre el folio donde estaba impreso el juego, que a su vez estaba sobre un mantel blanco, dieron como resultado un mantel con manchas totalmente picassianas. Eso sin hablar del parquet pegajoso... Pero eso no fue todo: esa noche no fuimos a bailar a una discoteca, sino a una fiesta organizada en un club SUPERMEGAPIJO llamado Club de la Unión. El edificio era realmente alucinante... y nosotros allí perreando.




Otra semi-salida interesante fue la que hicimos con motivo de Top Chef, el reality culinario al que nos hemos hecho adictos. Resulta que Roro tenía curiosidad porque siempre le hablábamos de él, entonces nos invitó a su casa a verlo, pero pasando antes por Johnny Rockets, ya sabéis, el restaurante megagringo de comida megadeliciosa. El caso es que, después de ver Top Chef, se le ocurrió que podía llevarnos a un fiesta el lo más alto del cerro más alto de Santiago... y por muy de improviso que nos pillara, no pudimos negarnos. Las vistas de Santiago de noche las tendremos muuuucho tiempo grabadas en la retina!

Y la última, fue una noche de chicas, en la que las mexicanas nos invitaron a degustar un exquisito risotto hecho por ellas en su casa, la "ratonera". Después llegaron dos chicas brasileñas amigas nuestras (Marina y Rafaela) y todas precopeamos con el mítico pisco mezclado con canada dry (una marca de bebida que en España no hemos visto, que se llama ginger ale). Y cómo no, habiendo mexicanas de por medio, unos chupitos de tequila no faltaron... Después, fuimos seis en un taxi (+el taxista) a la fiesta para guiris de la que ya os hemos hablado, el Miércoles Po, con resultados muy diferentes para cada una, entre los que hubo amnesia etílica, perreos con homosexuales, enrollamientos o simples bailes intentando evitar a los tíos "califas" (calentones) que andan por allí. A nosotras dos nos tocó esta última función, por si había dudas!

Ah! Y para los más catalanistas, que sepáis que celebramos la Mercè yendo a "El Barcelona", un restaurante de aquí amado por Roro (extraña su erasmus en Barcelona, se ve), donde comimos bravas, croquetas, crema catalana y una especie de pulpo a la gallega que estaba rico, pero lo de "a la gallega", para nada.


*Salidas turísticas*

De estos último días, la salida turística más importante fue este fin de semana... pero eso para otro post. Antes, Xi y yo dedicamos un día libre que teníamos por la semana a visitar algunas cosillas de Santiago que Rapunchy había visto cuando nosotras teníamos faena.

Vimos un edificio muy bonito llamado Centro Gabriela Mistral, que reinauguraron hace poco tras un incendio:




Pasamos por una zona muy "Born" llamada Barrio Lastarria:




Después paseamos por un barrio bastante bohemio llamado Bellavista:




Y luego comimos en el Parque Forestal. Aquí hubo un episodio gracioso-indignante cuando un mendigo, al ver que estábamos comiendo nuestra ensalada de pasta del taper, se acercó pidiéndonos comida. Le dijimos que de la nuestra no, y que si quería le dábamos un plátano. Y el muy capullo suelta "no, no como fruta". ESTAMOS LOCOS?



Todavía un poco indignadas, acabamos de comer y seguimos nuestro paseo, esta vez por el centro, hasta que llegamos a La Moneda, lo que sería La Moncloa chilena. Lo más gracioso es que con el bicentenario se emocionaron y pusieron delante una bandera de Chile que mide 18x27m, que si lo pensáis (y si no, también) es una barbaridad! Es tan grande que tuvieron que poner un motor para que ondee!




Y bueno, nuestro paseo finalizó subiendo al Cerro de Santa Lucía, al cual ya habíamos subido pero un día que estaba nublado y no se veían Los Andes. Os dejo una panorámica para que veáis!



Ah, bueno, el paseo no acabó ahí, sino en casa de Roro comiendo sushi mientras veíamos Top Chef ;)

Hasta aquí el maxirresumen. En breves, el relato de nuestro fin de semana... Os adelanto que incluye pelitos rizados negros sospechosos y un invitado de honor proveniente de Ses Illes...

Días 7,8 y 9. Solos por Antofagasta

Alo!? Xi al habla y termina de contar las últimas anécdotas de este viaje, que nos ha llevado más tiempo escribirlo que vivirlo.

El domingo fue un día bastante relajado y, ciertamente triste y es que Roro y Faco se marcharon a Santiago y nos dejaron solos por Antofagasta dos días. Eso sí, viviendo en casa con sus pupis (ya... nosotros también nos quedamos ojipláticos cuando nos enteramos de que viviríamos dos días en una casa prácticamente desconocida, pero bueno, la experiencia no fue tan traumática).

Ese día, antes de irnos y como bonita despedida, fuimos al cerro de Coloso, un lugar cercano a la casa de Roro que tenía unos precipicios gigantes y unas espectaculares vistas al inmenso pacífico.



Después de visitar la zona y comer unas ricas empanadas (sí, aquí hay muchas empanadas... y nosotros las comemos todas), Roro nos abandonó a nuestra suerte en Antofagasta y, después de dar una minivuelta no se nos ocurrió otra cosa que ir a comprarnos un McFlurry y, como no había, pues nos compramos un menú... para cenar y eso... tiruriiii. Un gran remedio contra la depresión.

Los días siguientes no teníamos demasiados planes así que no se nos ocurrió nada mejor que ocupar nuestra apretada agenda haciéndole un vídeo a Roro para agradecerle todo el viaje. Así, nos pusimos manos a la obra y nos dimos unas vueltas por la ciudad grabándonos haciendo el tonto por todas ellas (bueno.... por todas no, porque en algunas teníamos miedo de quitar la cámara o quedarnos parados mucho tiempo por si nos venían a robar...). Los días estuvieron un poco nublados y no había nadie por las calles, y es que después de tanta fiesta la gente se debió quedar en casa descansando. Así, los "flaites"  paseaban por las calles provocándonos cierto miedito... (y, por eso, Rapunchy bailaba así...)


Al final, llegó el martes y, después de despedirnos de nuestros padres adoptivos cogimos al avión rumbo a Santiago.

Cuando llegamos, Roro nos esperaba para llevarnos a casa con un regalito! una fanta de uva que alguna vez habíamos dejado caer que queríamos probarla. Lo cierto es que él tenía razón cuando dijo que sabía fatal. Es casi como beber un chupachups de esos violetas... uig... todavía sigue en la nevera desde entonces.


Y hasta aquí ha llegado nuestro primer gran viaje. Y como leerlo no es igual que vivirlo, os recomendamos que vengáis algún día a Chile a verlo con vuestros propios ojos ;)

Un bico mooooooi grande!

PDT: Un extra-abrazo para Amaius. Nos encanta saber las buenas nuevas de la resi, especialmente la historia de Vasil y las falsas novatas, hahahahahaha. Te queremos aMayúsucla

jueves, 30 de septiembre de 2010

Día 6. Rodeo. Hornitos. Perreo

Hoooolaaaaa
Rapi in da haus again!!

Llegamos al día 6 de nuestro viaje dieciochero:

Dormimos durante toda la mañana porque la noche anterior estuvimos dándolo todo, pero nada más despertarnos desayunamos y nos fuimos al rodeooooo!!!! Allí fue donde comimos con toda la familia y donde vimos una tradición chilena mu chunga. El rodeo consiste en hacer que dos hombres montados a caballo dirijan a una vaca por la plaza para acabar empujándola contra una pared del recinto habilitada propiamente para ello... Las vacas no parecían sufrir mucho, parecían aturdidas y un poco enfadadas, como si no supieran por qué coño tenían que correr por una plaza para luego parar en seco... El caso es que pocas parejas lo conseguían y nosotros nos partíamos cada vez que el presentador decía: "seeeero puntos". Yo creo que esta es la versión chilena del baseball, es como un pasatiempo no muy entretenido y al que mejor llegar borracho. De todas formas nos gustó mucho poder ver una tradición chilena como esa, algo que los demás Erasmus no pudieron ver (viva Roro y viva Chile)

Por la tarde fuimos a una playa que está fuera de Antofagasta. Se llama Hornitos y fue increíble. Es una playa rodeada de montañas y por la que pasa una carreterita donde hay casas, las típicas de playa y otras no tan típicas, sino más bien alucinantes. Nos tumbamos en la arena y vimos las estrellas mientras el océano Pacífico nos acariciaba con su brisa y su sonido (poesía placement)

Más tarde volvimos a Antofagasta y cenamos en un restaurante molón, las gallegas se pidieron unos cócteles porque era la happy hour, y después nos fuimos a una discoteca que tenía buena pinta pero resultó ser el centro nacional del perreo perreante. Pusieron tanto perreo que ni Xiana soportaba más... (cuidao eh!!, que eso es mucho perreo) Después de un rato decidimos irnos a probar suerte a otro sitio, pero desgraciadamente ya estaba cerrando todo, así que después de agradecer a Roro todas las molestias por buscar otro sitio acabamos comiendo algo en el McDonalds, no claro, yo no comí nada, jejeje

Ahí vivimos uno de los momentos culminantes del viaje. Os pongo en situación: cuando vamos en el coche de Roro escuchamos música a través del iPhone, y como se puede elegir la que quieras el copiloto normalmente se encarga de "pinchar". Pues en ese momento de la noche, a las 4 de la mañana, comiendo hamburguesas de McDonalds Xiana puso la canción Dala dala interlude. Por favor escuchadla. Sólo diré que a partir de ahí Xiana se pasó a llamar "Dj Mierda". De verdad que fue un hito, yo jamás había visto una forma de cortar el rollo más efectiva que esa canción... incroyable.

Después volvimos a casa porque estábamos cansados y porque, claro, queríamos suicidarnos todos. Puta Xiana...




DIGITAL BESOOTEE

martes, 28 de septiembre de 2010

Asado pre-bicentenario con LOS MEJORES BAILES DE LA HISTORIA!

Hola de nuevo, pequeños seguidoresquenosquierenmucho. Continuamos con nuestro viaje...


Día 5. Despedida de San Pedro y el mejor asado del Bicentenario posible.


El día 17 de septiembre, día antes de la celebración oficial del Bicentenario, nos despedimos de San Pedro de Atacama, que tantas alegrías, gilipolleces y paisajes inolvidables nos había dado. Hicimos unas últimas fotos por el pueblo, y después de que Roro desayunara un helado y patatas fritas (el desayuno de los campeones) para conducir bien en el regreso, nos fuimos. Ah! no sin antes hacer unas fotillos de recuerdo:






El viaje de vuelta fue relativamente tranquilo... y digo "relativamente" porque aquí, las carreteras en algunas zonas, como en el caso del norte, son de dos carriles, uno en cada sentido! Imaginaos 4h de viaje adelantando por un carril donde los coches vienen de frente!!! Qué estrés, por dios! De hecho, por culpa de conductores borrachos o gilipollas, lo pasamos mal un par de veces... Pero todo fue bien, gracias a las canciones de Britney y artistas del estilo que sonaban en la radio.

Finalmente, llegamos a Antofagasta de nuevo, la ciudad donde está la casa de Roro, y todo ello porque estábamos invitados a un asado del Bicentenario que prepararía su padre. Lo primero fue preparar el jardín para la ocasión, e incluso Xi y Yo, a falta de gafas del bicentenario, nos vestimos de rojo, azul y blanco, los colores de la bandera chilena.





Pero eso no fue lo mejor... después de disfrutar de una cena riquísima con choripanes, anticuchos, papas con salsa de maní, ensaladas con palta, helado de tres leches, pisco sour y otras exquisiteces chilenas, vino el baile de la sobremesa... Ah! por cierto, además de nosotros y los padres de Roro y su hermano pequeño, había otros dos invitados tremendamente peculiares: dos americanos (o "gringos", como se les dice aquí) de unos 50 y pico años, que eran unos personajes de la leche... gringos totales! Ah! bueno, lo que decía... empezaron los bailes... y claro, con motivo del bicentenario, todo empezó con la cueca, el baile oficial de Chile. Rapunchy, al ver bailar a los padres de Roro... se emocionó. Tanto que... quiso intentarlo!!!! No os perdáis el resultado!

[parece que hay problemas técnicos con el vídeo, es tan gracioso que no lo acepta el blog]


La siguiente fase fue mucho menos chilena... los gringos pidiendo canciones de country para bailar el agarrao, todos bailando la macarena y el meneaíto, y cómo no, el "noa noa" la canción que habla de un bar gay por la que todos recuerdan mi nombre aquí.

Despues de la genial fiesta en la casa, nos fuimos a algo muy típico de la celebración del Bicentenario, las fondas o ramadas. Era como tipo feria o fiesta de pueblo, el lugar donde ponían puestos de comida, de juegos y tómbolas, etc., y también pequeños locales para bailar con actuaciones en directo. Todo muy festivo y chileno. Después de pasear por allí... como buenos europeítos snob... fuimos a la discoteca más pija de los alrededores, por hacer contraste! jajaja. Era la discoteca del casino de Antofagasta, pija a muerte. Nunca habíamos estado en una discoteca tan limpia! Realmente era chulísima, ponían música guay y, aunque había bastantes viejos, lo pasamos genial, y perreamos a muerte xDDDD.

Un gran día, no?