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martes, 16 de noviembre de 2010

Bañándonos de burguesía en parques de atracciones, misas, jardines, playas...

Dos semanas de blog abandonado, imperdonable. Pero rectificar es de sabios, así que allá vamos...

Durante la estancia de los trofollacos en La Serena, yo fui a visitar a Jonás a Buenos Aires, que ya tocaba. Sobra decir que fue genial, genial, genial. Eso sí, había muerto el ex-presidente y marido de la actual presidenta, Néstor Kirchner, y estaba todo bastante revolucionado, aunque yo tengo la hipótesis de que fue todo un paripé y está vivo... Todo muy bonito, pero el final del viaje me deparaba una catastrófica sorpresa: los de Aerolíneas Argentinas me perdieron la maleta ¬¬ . Me la enviaron dos días (de angustia y rabia) después, más les valía!

El finde pasado fue movidito. El sábado fuimos con Roro a Fantasilandia, el parque de atracciones de Santiago de Chile. Lo pasamos "bacán" sin duda, porque aunque era pequeño, tenía atracciones bastante heavies, poca broma... que algún mareíllo aún nos entró. Pero lo más bonito es que Fantasilandia era uno de los sitios que primero habíamos visto cuando miramos, en Barcelona, el mapa de Santiago de Chile. Así que fue muy entrañable recordar todas las cosas que pasaron desde ese día.




Esa misma noche fuimos a cenar a un restaurante de sushi con Roro, después de haber comprado bebercio en el supermercado del centro comercial más pijo de Santiago de Chile (cosa que a Roro le daba igual, porque no dudaba en ir perreando o jugando a la pelota por los pasillos...). La cena estuvo buenísima, y después estuvimos en casa de Roro jugando al Rock Band: Xi a la batería, yo a la guitarra, y viceversa. Qué manera de estropear grandes clásicos del rock... Después fuimos a una fiesta llamada Weekend Dance que se celebraba en un centro de eventos muy pijo también llamado Espacio Riesco (ver foto). Era una pasada!






El domingo siguiente fue, cuanto menos surrealista, pero sobre todo, divino. Y es que Roro estaba un poco deprimido y... nos pidió que fuéramos con él a misa! Y obviamente, por él no podíamos negarnos. Y ya nos veis a los cuatro, bajo una lluvia continua y torrencial, entrando en la iglesia, sentándonos en el banco de más atrás y reflexionando sobre nuestras vidas mientras veíamos todo el ritual (algunos recordando la infancia previa a la Comunión, otros rezando y otros observando con curiosidad o flipando). Fue bonito, en realidad, muy bonito. Al salir el cura me dio la mano, y nos regalaron hasta una pegatina de la Virgen del Rosario, toma ya! Pero la cosa no acabó ahí: fuimos a casa a cenar... mientras veíamos el DVD de la boda del hermano de Roro (Carlos, o como se dice aquí, "Cal·lo"). Era tan guay que Rapi se emocionó y todo. Domingo divino. En la foto, kit promocional de la que fue, por un día, nuestra parroquia.


Empezó la semana, y mientras Xiana y yo teníamos solemnes (una de ellas con presentación en la que nos tuvimos que vestir con ropa formal!), Rapunchy acabó la asignatura de ajedrez CON LA MEJOR NOTA DE SU CLASE, superando a todo tipo de flipados y pros!!!!! Le queremos regalar un par de chapas, una que ponga "100% nerd" y otra "I love enroque". Se lo merece, no? Xi y yo también estuvimos ocupadas montando, con Irina, un documental sobre el intercambio para una clase. Nos volvió locas, y quedó cutre del todo, pero Santorcuato, nuestro profesor, como nos ama, nos dijo que estaba "harto bueno". Os dejo el trailer... el final ya si eso, en persona... si eso...

El jueves de esa semana fue el concierto de Black Eyed Peas. Hacía calor y tuvimos que esperar mucho, pero qué pasada, por dios. Valió la pena el aplastamiento, el sudor ahkereu y el dolor de espalda, porque la verdad es que hicieron un show flipante: vestuario futurista, iluminación variada, proyecciones curradísimas, rayos de láser, plataformas en el escenario... Una pasada, realmente. En cierta canción, no pudimos parar de pensar en vosotros... Para acabar la noche, nos acercamos hasta el "after party" que celebraban en Blondie, una discoteca a la que teníamos ganas de ir desde que llegamos a Santiago... Y que resultó ser un subterráneo de mala muerte totalmente vacío y que olía a retrete. Obviamente, nos fuimos: queríamos conservar nuestros órganos.

Otra cosa que empezó esta semana fue el estreno de la piscina de nuestro edificio. Bajamos al césped a "rustisarnos" al sol e intentar bañarnos en el agua helada. Rapunchy lo llama "baños de burguesía", y no le falta razón. Otro gran evento fue que conocimos, vía videoconferencia, a Will, el amigo americano de Borja. Qué chico más majo y riquiño, por dió!

Algún voyeur pilló a Xi desprevenida en la piscina...



Con la llegada del pasado viernes, celebramos con las mexicanas y Roro un precopeo en nuestra casa, en el que la mayor parte del tiempo estuvimos flipando con Akinator, el mítico genio que adivina todo. Hasta nos adivinó el Espíritu Santo. Llegamos a tenerle miedo y todo... Después fuimos a otra discoteca genial llamada Amanda, un antiguo cine que habían llenado de bolas de espejos para convertirlo en un sitio guay para salir!



Al día siguiente, Xiana y yo teníamos que ir a al Museo Interactivo Mirador (MIM) para una clase de Santorcuato. Y obviamente, nos llevamos a Roro y Rapunch. Lo más gracioso es que, al llegar, nos dimos cuenta de que la media de edad de los asistentes era de 8 años aprox... Aunque yo creo que nosotros no desentonamos: hacíamos el tonto como los que más. Lo más guay: una sección donde podías hacer pompas de jabón gigantes, planas, con forma de túnel... Esa noche, cansaditos, nos dispusimos a ver una película chilena que os recomiendo. Se llama "Machuca" y toca los temas de la diferencia de clases y los problemas políticos antes del golpe de Estado de Pinochet. Sueña chungo, pero los protagonistas son dos niños súper monos, y eso cambia la cosa.


Al día siguiente, nos esperaba un día de playas preciosas. Después de comer en un restaurante típico chileno (llamado "El koala" y decorado con temática australiana, quién sabe por qué) fuimos a la playa de Zapallar, una cala rodeada de casas de millonarios mínimo. Preciosa.


Después fuimos a otra llamada Maitencillo, llena de surfers. Bacán. Y finalmente, de vuelta a casa, paramos en un puesto de carretera de frutas y verduras, donde compramos kilos y kilos porque eran baratísimas... A Rapunchy nunca le parecían suficientes tomates...

Rapunchy practicó "serf".


(Vale, no, sólo se tapó la cabeza con una camiseta y dormitó tirado en la toalla... nos hacemos viejos).

Y así van transcurriendo nuestras vidas chilenas, intentando aprovechar al máximo lo que nos queda, que cada vez es menos. Un besote a todos, pequeñuelos, os queremos.

PD. Ya acabó Top Chef, nuestro reality culinario favorito. Fue una final inolvidable, pero por lo que a vosotros respecta, no daremos más el coñazo con el programita en cuestión.

viernes, 15 de octubre de 2010

Un viaje surrealista... (Segunda parte)

Domingo 10 de octubre

12:30. Después de una noche movidita, nos levantamos. Después de recordar anécdotas del día anterior y adecentarnos un poco, nos fuimos a comer. Esta vez tocó pizza argentina (llenaba tanto que nos pedimos la mitad para llevar!). Entre la falta de sueño y la barriga repleta, nos entró una modorra increíble... En el camino al hostal, dos días se estaban pegando a la salida del McDonald's... Cat fight!


16:30. Llegamos al hostal para "echarnos un ratito"... Pero resulta que los hombres necesitaban reponerse un poco más. Tanto que las mujeres nos cansamos y nos fuimos por ahí de tarde de chicas...


18:00. Compramos unos alfajores y después nos sentamos en la terraza de una cafetería a la que las mexicanas ya habían ido varias veces. Allí, con unos cafelitos, empezamos a hablar de... cosas de chicas... lo cual acabó derivando en una conversa porno perfectamente válida para Sexo en Nueva York... Y como el tema da mucho de sí... Se nos fue la hora!

22:00. Pese a que debíamos volver al hostal a las 21:00 porque teníamos un asado allí, llegamos una hora más tarde. Roro y Rapunchy estaban esperándonos en la calle, como diciendo "ponemos-cara-de-que-estamos-preocupados-por-vuestra-posible-violación-pero-en-realidad-estamos-enfadados-porque-nos-morimos-de-hambre". Después tuvieron que admitir que se habían levantado hacía apenas una horita...

22:15. Después de que las chicas nos dimos una "manita de gato" (un toque de acicalamiento), bajamos a cenar... Carne y más carne argentina, que bajaba acompañada de conversaciones estúpidas y secretos contados como si nada... Después, empezó la fiesta...

23:30. El restaurante del hostal se convirtió en discoteca, y la fiesta se inauguró con rondas de tequila gratis... Y después, como si de un Pub Crawl amsterdamer se tratara, los tíos del hostel empezaron a pasar por ahí con las botellas para hacer beber a la gente... Pero además, otra gente del staff se armó con pistolas de agua y botes de spray y empezó a rociar a todo el mundo con agua... y alguna bebida alcohólica también cayó, porque el pringue era importante...




Lunes 11 de octubre

00:00. Y resuuuuuulta que Ana Paula, la morena de las mexicanas, cumplía 24 ese mismo día! Nosotros ya veníamos preparados, y el día anterior les pedimos a los del hostal que guardaran una tarta en la nevera y la sacaran a las 12. Y así fue! Allí estuvimos todo el hostal cantándole el cumpleaños feliz (que por cierto, aquí es cutre, cutre: "Que los cumplas feliz, te deseamos a ti, que los cumplas -nombre de la persona-, que los cumplas feliz").



00:30. Después de eso... empezó un auténtico desmadre...
Perreos por doquier.
Imitaciones de bailes eróticos varios.


Gente tirada a la piscina -que a veces, por desgracia, olvidaba sus pertenencias en los bolsillos y acababan inundadas-.
Disparos de pistola de agua que te daban en el ojo o te metían líquido en la nariz.


Gente mojada y descalza sobre suelos pringosos.
Tartas de cumpleaños que pasaban de mano en mano y eran masticadas por cualquiera.


Pequeños ladronzuelos que robaban pan y hacían congas para disimularlo debajo de la camiseta.
Mujeres que besaban tatuajes de hombres chulitos.


Tías que potaban y después se liaban con tíos.
Barmans que exigían sujetadores femeninos bajo amenaza de acabar la fiesta si no les daban alguno.



Chicas que no encontraban papel en el baño y se limpiaban con cualquier cosa.
personas que se quedaban sin pantalones sin saber por qué y sin querer remediarlo.
Venticuatroañeras que probaban carne argentina sabor Spok.
Grupitos que empezaban guerras de pan y botellas y recibían broncas de borrachos dueños del hostal.
Parejas que terminaban en oscuros sótanos-picadero con colchones sospechosos.
Otras que se fugaban en busca de cigarrillo y comida nocturna.
Amigos que no podían dormir fruto de la preocupación...

Y probablemente, un largo etcétera... Os daré una pista sobre lo peor que hicimos esa noche de la anterior lista, para que no os preocupéis: "Noa y Rapunchy robaron pan en la casa de San Juan...".



07:00. Sonó la alarma de las mexicanas. Las muy locas habían pagado un tour por los paisajes de la zona... Ya os podéis imaginar con qué caretos y ánimos iban...


12:00. Nos fuimos los españoles y Roro, para emprender nuestra vuelta a casa en coche... No sin antes comer en el McDonald's (eeeeeh... teníamos que comer algo rápido, vale?).

14:00. Cogimos el coche para irnos, guiados por Xiana y el GPS... Lo cual derivó en una maravillosa y larga vuelta por los barrios chungos de Mendoza, tan chungos que no sólo subimos las ventanillas, sino que las calles estaban sin asfaltar...

15:00. Logramos salir de Mendoza cruzando de nuevo toda la ciudad en dirección contraria ¬¬. Tras un largo trecho de calor y preciosos paisajes, llegamos a la cola de la aduana. Iba tan lenta que Rapunchy y yo bajamos a mear en un terruño... Pero se ve que la gente también tenía ganas, y empezaron a bajar todos... Total: cuando volvíamos al coche, tuvimos que girarnos repetidas veces para no ver pajaritos ajenos (y eso q Rapusk vio alguno...).






19:00. Llegamos a la aduana chilena. Esto era un poco más serio, tanto que abrieron nuestras maletas, con manoseo de ropa interior incluido... A Xiana casi la detienen porque había cogido unos alfajores que las mexicanas dejaron en el hotel, y no lo declaró porque no se acordaba!

21:00. Bajamos otra vez por la tortuosa carretera de Caracoles (la de las curvas) y... bueno, poco después... Santiago otra vez!

Un viaje increíblemente surrealista, de amigos que no se encuentran por la falta de tecnología, de aduanas terriblemente desorganizadas e inseguras, de celebrar la hispanidad a un océano de distancia de España, de burlar la ley de seguridad vial, de confesiones íntimas desveladas porque sí, de cumpleaños que terminan en desmadre generalizado... pero sobre todo, de recuerdos inolvidables!

miércoles, 13 de octubre de 2010

Un viaje surrealista... (Primera parte)

Viernes 8 de octubre.

16:30. Nuestro eterno guía espiritual y turístico chileno, Roro, llegó a buscarnos para emprender nuestra nueva aventura. Las mexicanas ya nos estaban esperando... Destino: Mendoza, Argentina (a 380km aprox. cruzando los Andes).

18:00. Salimos de Santiago tras el NOTABLE RETRASO ocasionado por una parada para comer un cuarto de libra con queso del McDonald's porque el susodicho guía espiritual también tiene que alimentarse ¬¬ . Por eso, y porque nadie nos alquilaba cadenas (menos mal, porque serían totalmente innecesarias).

19:30. Tras un tranquilo viaje por carretera, viendo cómo se hacía de noche cruzando los Andes, y sin jugar (sorprendentemente) a ningún juego de coche, empezamos a subir por una de las carreteras más surrealistas en las que he estado (ver foto posterior robada de Wikipedia). Eso sí, sacando la cabeza por la ventanilla para ver las estrellas. Acto seguido, llegamos a la zona de aduanas.



20:00. Tras rellenar algunos papeles, nos pusimos en una "fila" de coches que esperaban para pasar la aduana argentina. Yo, totalmente emocionada por volver a Argentina. Todos, comiendo Lays para amenizar la espera.

20:30. Empezamos a darnos cuenta de que nos encontramos en un acúmulo de coches sin sentido. Seguimos comiendo Lays. Los acúmulos de coches sin sentido no avanzan como las filas...

22:00. Interminable "arranca-avanza un metro-frena". Las Lays empiezan a generarnos repulsión. Dicha repulsión se remontará hasta el día de hoy, y no parece acabar.


Sábado 9 de octubre.

00:00. El acúmulo de coches sin sentido empieza a revolucionarse. Siguiendo a la masa, avanzamos... Hasta que un guardia argentino llega gritando y dice que nos va a "poner un parte"... ???... Empieza a montarse un follón de gente loca que se queja de otros que se cuelan. Rapunchy empieza a odiar a los revolucionarios conductores, y casi se baja para matar a varios de ellos (os lo juro por Condorito).

01:00. Finalmente parece que estamos en una auténtica fila. Sin embargo, la espera hace estragos en nuestra estabilidad psicológica: hacemos del coche una discoteca encendiendo y apagando repetidamente las lucecitas interiores, e incorporamos la linterna de nuestro cutre-móvil como foco principal. Triste, triste...

02:00. Llegamos a la aduana. El estricto control consitió en entregar unos cuántos papeles y contestar "sí" a la pregunta del aduanero argentino de "¿En las maletas llevan sólo ropa?". Podríamos haber llevado el maletero lleno de... fruta.
(en Argentina había una hora más, por lo que ya eran las 03:00).

05:00. Continuamos nuestro viaje. El objetivo principal: tener conversaciones interesantes para no dormirnos. Lo mejor: interrogatorios íntimos (Rapunchy se durmió, como acto de protesta ante tal solución).

06:00. Llegamos al hostal de Mendoza. El recepcionista se parece a Spok de joven. Llegamos a la habitación, donde ya estaban las mexicanas, que pretendían "esperarnos para cenar"... pobretas...

12:00. Nos levantamos para descubrir que las mexicanas ya se habían ido a hacer turismo. Intentamos llamarlas pero los móviles no funcionaban. Les mandamos sms pero no los recibían... Nos fuimos a comer, por eso de incluír en nuestra dieta algo más que las Lays de las últimas 13h...

14:00. Comimos exquisita pasta argentina. Seguíamos sin poder contactar con las mexicanas. Volvimos al hostal y ni rastro. Decidimos ir a tirarnos al enorme parque de la ciudad, el parque General San Martín.




18:00. Volvimos al hostal y, de nuevo, ni rastro de las mexicanas. El ser humano ya no es capa de vivir sin móvil, creedme. Les dejamos una nota guarra en la habitación y nos fuimos a dar una vuelta por el centro y merendar.




20:00. Las mexicanas no habían vuelto y habíamos puesto en la nota que nos encontráramos a las 20:00. Cambiamos la hora haciendo un borrón en la nota y nos fuimos al centro comercial de Mendoza, a ver lo bonitas que son las tiendas argentinas, realmente.



21:30. Volvimos al hostal. Las mexicanas SÍ ESTABAN. Nos habían dejado una nota en recepción que nadie nos dio. Maldito Spok.

22:30. Como los argentinos son muy majos, no guardan rencores históricos a los españoles... o al menos no lo parece, porque en Mendoza había una feria para celebrar la hispanidad! Había puestos de comida y actuaciones de baile. Paella, jamón y tortilla por doquier. Y allí, en Argentina, tres españoles, dos mexicanas y un chileno celebraron la hispanidad comiendo chorizos al jerez (que nunca habían probado antes, ninguno de ellos) y bebiendo sangría 2x1, por cortesía del stand de Murcia, que no se aclaraba bien con las cuentas... Rapunchy estaba contento porque había tres stands de Valencia, y un viejo hijo de valencianos habló con él en valenciano, flipando por conocer a un valenciano auténtico (nótese la repetición del término "valenciano", para que Rapunchy vea q no somos celosas... porque NO HABÍA STAND DE GALICIA).




23:30. Nos disponemos a ir a Chacras de Coria, un pueblecito cercano donde estaban todas las discotecas. Conducía Rapunchy, mientras a veces nos agachábamos para que los gendarmes no vieran que había uno más en el coche. Nos libramos por los pelos: pararon a los de delante y los de atrás :S.

(nótese que esto ya pertenece al domingo...)

00:00. Fuimos a la discoteca Alquimia, totalmente llena de adolescentes en celo. Bailamos y bailamos, hasta pudimos degustar una especie de "vino ehpumante con gah" llamado Frizzé. Incluso una de las mexicanas pudo "degustar auténtica carne argentina"... y sin reparos, el tío le dijo "yo duermo con vos". Sí, claro, con ella y los otros cinco que estábamos en la habitación... de eso ná.



05:00. Volvimos a casa, de nuevo librándonos por los pelos de los gendarmes (una suerte increíble, parece mentira), pero con una parada obligada en el McDonald's, cómo no. Esta vez no fue un cuarto de libra con queso, sino una Angus, hamburguesa que sólo hay en Argentina, y que como siempre, parece mucho más premium en las fotos que en la realidad. Roro fue el único que comió esta vez, bueno, cuando no tiraba todo por el coche cuando lo interrogábamos sobre sus técnicas de ligue: "obvio que hay que curarla (emborracharla)". Roro no era tan inocente como parecía...


Así transcurrieron los primeros días de un viaje, cuanto menos, extraño... Mañana, más.